Bonita tarde soleada y magnífica entrada en “La Llacuneta” de Vilanova d’Alcolea para presenciar el que sin duda era el partido de la jornada y en el que posiblemente se puede decidir el campeonato. No en vano estamos hablando del encuentro que enfrentaba al líder contra su inmediato perseguidor.
El conjunto local salió con un gran nivel de intensidad, cosa que propició que en el minuto 3 se adelantaran en el marcador a través de una falta lateral ejecutada con maestría poniendo el balón en el punto de penalty para que el delantero vilanoví lo cabeceara a placer al fondo de la red peñiscolana. Gol tempranero que ponía el partido cuesta arriba para los nuestros y que sirvió de acicate para los de casa que presionó con fuerza sobre todo los primeros 15 minutos, aun así, la escuadra blanquiazul no se dejó amedrentar, ni por el resultado, ni por la presión, ni por la baja inesperada de Plilippe, que tuvo que retirarse tras una jugada un tanto fea que le provocó graves daños en la boca, y fue haciéndose poco a poco con el control del balón, y por ende, del partido. Ya con el partido donde querían los chicos de “Mori” y Viñes, tras un centro de Cano, un futbolista del Vilanova tocó el balón con la mano en el área de castigo, mano que el arbitró cobró con penalty, y penalty que el propio Cano se encargó de transformar en el gol del empate visitante. Con este gol, los peñiscolanos adquirieron aun más control sobre el partido, control que no se convirtió en ningún tanto más, aunque si en ocasiones. Sin más novedades terminaría el primer asalto del combate.
En el reinició, el choque siguió controlado por los de “La Roca”, con múltiples ocasiones y un calvario de balones al larguero, (uno de Alejandro y otro de Moha), que hicieron que el marcador no se moviera hasta el 60, momento en el cual, tras una bonita combinación blanquiazul, Alejandro ejecutó un pase atrás que Jorge remachó al fondo del arco local llegando desde segunda linea. 1-2 con media hora por delante y la cosa se ponía de cara ya que los locales, fruto del desanimo, bajaron el ritmo, lo que dio más control sobre el partido si cabe a nuestros muchachos. Así fue como, a 12 minutos del final, llegó el tercero de la tarde para la ACD Peñíscola.
Torrico se interna por la banda cual estilete y realiza un gran control para poner el balón en el punto de pena máxima, donde Enzo controla y deja de espuela un caramelo a Moha que mandó el esférico al fondo de la portería vilanovina en lo que parecía sentenciar el partido y tras lo que parecía haberse terminado, pero todavía quedaba un susto y un lucimiento personal, el de Casta, que tuvo que emplearse a fondo en el 89, cuando ya parecía estar todo el pescado vendido, un delantero local se sacó un zapatazo desde fuera del área dirigido a la escuadra y que obligó al arquero blanquiazul a realizar una espectacular estirada e impedir que el misil alcanzara su objetivo. Sin tiempo para más, el colegiado pitó señalando los vestuarios para certificar un golpe de autoridad de nuestro primer equipo venciendo a domicilio al segundo clasificado con un gran partido para dejarlo ya a 12 puntos de distancia y sumar ya 17 jornadas sin conocer la derrota.