Octavo partido de liga para la ACD Peñíscola que en esta ocasión visitaba el Campo Municipal “La Planeta” de Rossell, para enfrentarse al Esportiu Rossell, en una tarde excesivamente “airada”, ya que el fuerte viento impidió que se disfrutara de un juego vistoso, con un equipo local que renunció desde un principio a tener el balón, y que en demasiadas ocasiones optó por los balonazos a tierra de nadie y a esperar a lo que los visitantes proponían, que tampoco podía ser mucho, en un terreno de juego de hierba natural bastante duro y bacheado, que no permitía que el balón corriera con regularidad.

Aún así los peñiscolanos fueron capaces de crear ocasiones, ocasiones que el guardameta local se encargaría de desbaratar una tras otra. Y así transcurrieron los primeros 45 minutos, sin goles y con poco fútbol. Tampoco en la segunda mitad cambiarían mucho las cosas, salvo una jugada polémica en el área local, que el colegiado entendió que no era sancionable, hasta que en el minuto 82, Cano cometería una falta en la frontal del área visitante que, esta vez sí, el arbitro cobró, y que los rossellans no desaprovecharon, lanzando el libre directo ajustado al palo derecho de Casta, que poco pudo hacer para que el balón se alojara en el fondo de la portería.

Poco tiempo le quedaba al equipo de “La Roqueta” para dar la vuelta a la situación, pero tirando de orgullo y calidad, tan solo dos minutos más tarde, el propio Marcos se encargaría de encaminar la remontada, con algo de fortuna, lanzando una falta que un defensor desviaría para confundir al portero local y anotar la igualada a seis minutos del tiempo reglamentario.

Los blanquiazules, que ayer jugaban de amarillo, sabían que era el día de apelar a la épica, y así fue, como en una balón que recogió Cano, otra vez, en tres cuartos de cancha, sacó un tremendo zapatazo con su zurda de oro que acabaría entrando ajustadísimo al palo, para firmar un golazo que otorgaba la victoria a los peñiscolanos en el minuto 89, con el consiguiente estallido de jubilo de los aficionados visitantes que se encontraban allí presentes.
El conjunto peñiscolano demostró en esta ocasión que no solamente sabe ganar por calidad, si no que también sabe hacerlo por orgullo, dejando claro que este año sí, el objetivo del ascenso lo tienen grabado a fuego, y que no está en sus planes dejarlo escapar, sumando ya 24 puntos de 24 posibles y afianzando esa primera plaza con nada menos que 7 puntos de ventaja a su inmediato perseguidor, la UE Vilanova d’Alcolea.