Visitaba nuestro primer equipo “El Porrejat” de Atzeneta del Maestrat para disputar un partido marcado por la desproporcionada dureza con la que se empleó el conjunto local y que le llevó a terminar el partido con diez jugadores. Hablando ya del juego, tuvieron que pasar tan solo diez minutos para que, en una de las jugadas de ataque peñiscolanas que se sucedían, el balón tocara en las manos de un defensa local, a lo que el colegiado reaccionó de inmediato cobrando la pena máxima, pena máxima que ejecutaría Uru de forma magistral, engañando totalmente al arquero adzenetense y metiendo el esférico en el fondo de la portería para anotar el 0-1. Los blanquiazules siguieron dominando el balón y moviendo al equipo local asta que en el 19, Moha se sacó un solemne zapatazo desde la frontal del área que saldría como un misil hacia la escuadra del arco local para limpiarle las telarañas y hacer subir al luminoso el 0-2 en un partido que se presagiaba de victoria holgada. Nada más lejos de la realidad, pues a partir de ese momento, el Atzeneta emplearía un juego de extrema dureza que haría que el juego se detuviera constantemente debido a la lluvia de faltas que azotaban a las piernas peñiscolanas, circunstancia que se repitió hasta el pitido que marcaría el final de la primera mitad. Al salir de la caseta los locales salieron en tromba a la búsqueda del gol para tratar de meterse en el partido, cosa que consiguieron en el 60, cuando en una jugada a balón parado, y favorecido por un barullo en el área visitante, aprovechó un rechace para anotar el gol que supondría el 1-2. A pesar del tanto encajado, los chicos de “Mori” y Viñes volvieron a tomar el control del esférico, a lo que los adzenetenses respondieron recrudeciendo su juego hasta el punto de ver como se expulsaban dos de sus jugadores, uno de ellos con roja directa a causa de una salvaje entrada. Cabe destacar el temple de los nuestros que no entraron en ningun momento en ese juego, ni siquiera cuando fueron objeto de multiples provocaciones, llegando incluso a recibir escupitajos. Poco más que destacar asta el final del encuentro, en el que lo mejor fue la suerte de que nadie saliera lesionado por el juego exageradamente duro de los locales. No es de recibo que donde no llega el fútbol, éste se quiera sustituir con golpes bajos. A pesar de todo, los nuestro siguen invictos y lanzados hacia el campeonato con tres puntos más en su haber.