Magnífica tarde para la práctica del fútbol la que vivimos en el Benedicto XIII el pasado domingo en el que se vieron las caras primero contra segundo, ACD Peñíscola contra CE Rossell, duelo que se notó, a pesar de ponerse de cara muy pronto para los blanquiazules al marcar Cano un gol tempranero en el minuto 8 con un tremendo trallazo que dobló las manos del portero visitante.

Parecía que la victoria iba a ser fácil, pero nada más lejos de la realidad, con un Rossell demostrando porqué es segundo en la tabla, con una defensa muy cerrada sin pretender en ningún momento tener la posesión del balón. Los minutos pasaban con un dominio absoluto del balón por parte del equipo peñiscolano pero sin poder perforar las redes visitantes más allá del gol tempranero, con el que se llegó al descanso.

En la segunda mitad el partido se endureció e incluso ensució con ciertas actitudes que que poco tienen que ver con el fútbol y que consiguieron descentrar a los nuestros asta el punto de que, en una jugada desgraciada, en el minuto 35, el conjunto rossellano conseguiría el tanto de la igualada. A partir de ahí, los de la roca reaccionaron adelantando lineas y atacando a tumba abierta, demostrando que no les valía otra cosa que no fuera la victoria. Pero no fue hasta el 43, cuando un recién ingresado en el campo Sergio Bueno se abriría camino en una gran jugada personal hasta el área contraria para terminar sacando un tiro cruzado al que el portero del Rossell no podría llegar y que alojaría el esférico en el fondo de la portería rossellana para certificar una nueva victoria de la ACD Peñíscola y continuar invicto en la jornada 23 ampliando su ventaja sobre el segundo clasificado a 17 puntos en su carrera meteórica hacia el ascenso.